TIERRA EBRIA (DRUNK EARTH)

Escultura realizada en el marco de la exposición 

Atopia – Migration, Heritage and Placelessness
de la fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, Viena


MAC, Lima

Curaduría Daniela zyman










En diálogo opuesto/complementario con la gran estructura presentada en esta muestra, Santiago Roose presenta otra una estructura similar -piramidal escalonada- pero de menor escala, construida a partir de tierra y con 130 litros de cerveza, que se aparece como maqueta preparatoria (remitiendo la asociación a la “Piedra de Saywite”) y simultáneamente objeto anti-ritual que rememora desde el uso de la cerveza prácticas ceremoniales propiciatorias (como los pagos de ofrendas a la pachamama). Más que aludir a la introducción del alcohol durante la dominación colonial española -como mecanismo de evasión ante la explotación embrutecedora a la que fue sometida la población aborigen del territorio peruano actual- tiene un guiño a la celebración de techado (culminación de la casa) que implica que el propietario ofrezca cerveza a los trabajadores involucrados. Es importante mencionar la cerveza, porque es una bebida industrial de origen urbano, que lentamente desplazó en prestigio a los tradicionales aguardientes de caña de las zonas rurales. La migración a las ciudades implicó transladar al mundo rural el prestigio de la cerveza, desplazando antiguas costumbres. Un sesgado guiño a la obra “Conchal” de Juan Javier Salazar, como huella de prácticas culturales urbanas de un presente continuo en desplazamiento con rumbo incierto, se filtra en esta obra. Con el uso de materiales orgánicos se ha provocado un biotopo que despliega su flora y fauna, acaso invitando a pensar la vida post-humana de lo que consideramos nuestro habitat. Distancia para entender nuestro legado humano en un paisaje ampliado donde no necesariamente tenemos decisión. Santiago Roose confronta el ansia por el recurso vivienda (que en definitiva implica la posibilidad del hogar), y desde la precariedad de sus estéticas nos habla de la superposición de poderes, desde mecanismos de cobertura y aplastamiento, con reacomodamiento de funciones. Una poesía en torno a continuidades de segregación y aparentes formas nuevas de legitimación, apelando desde la estructura piramidal a la idea del centro ritual, al espacio público, al ágora ciudadana de debate político… espacios desde los que decidir -colectivamente- un futuro posible concertado: ese futuro que parece que ya fue, y del que solo nos quedan los restos inconclusos de algo fabuloso que se pudrió (generando otras vidas, otras dinámicas).

Carlos León-Xjimenez Kassel, agosto del 2017


COLONIA



Instalación realizada en el marco de la exposición 

Atopia – Migration, Heritage and Placelessness
de la fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, Viena


MAC, Lima

Curaduría Daniela zyman




















 (proto)ensayo para desplazamientos socio-territoriales y develamientos no solicitados del entorno (in)mediato 

La intervención realizada por Santiago Roose en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima (MAC-Lima) constituye una interferencia temporal que le hace guiños a la cultura popular de la que se alimenta buena parte del arte contemporáneo peruano más crítico y relevante… en este caso citando la autoconstrucción, que en la ciudad de Lima ha conllevado progresivamente algunas formas de democratización de la ciudad como consecuencia de la migración del campo a la urbe durante el pasado siglo XX. La apariencia precaria remite a construcciones no solo exclusivas de distritos de la periferia -sino también a ampliaciones edificadas parasitando o transformando construcciones de autor y firma en distritos consolidados- además del abandonado centro histórico de Lima. Una vista de la ciudad y sus techos planos desde el las vías de la línea 1 del metro de Lima nos devuelve a un paisaje de ruinas modernas en acelerado desarrollo. Aquí se plantea una crítica a la despectivamente llamada “arquitectura informal”, que desde las estéticas del “desborde popular y la crisis del estado” -investigación fundacional del ya clásico pensador peruano Jose Matos Mar, enfocada a las transformaciones urbanas en el Perú contemporáneo desde los efectos de las grandes migraciones del campo a las ciudades (1940-1980)- como fenómeno articulador de transformaciones sociales (como la mobilidad social y el desarrollo de una identidad urbana mestiza, por ejemplo) y de confrontar una estructura estatal limitada en su alcance de cobertura de servicios básicos a la ciudadanía. En suma, la transformación urbana generada por la migración sentó las bases para la ética de emprendedor que nuestro presente neoliberal alaba, y que desde las desregulaciones laborales y económicas de inicios de 1990 nos han lanzado a un complejo proceso de consolidar modernización sin modernidad, incremento del consumismo sin perspectiva de fortalecimiento ciudadano… acaso como un ídolo con pies de barro… como sucede en muchas otras latitudes en todo el mundo. Con esta intervención Santiago Roose parece confrontar la noción de arquitectura y patrimonio, con guiños al pasado y al presente, pero sobretodo a la condición residual de las miles de ruinas arqueológicas desperdigadas en el territorio peruano: la mayoría de ellas sin mayor protección y en abandono, cuando no zonas baldías, invadidas o destruidas en nombre de la urbanización especulativa desregulada, a la par de la desidia del patrimonio urbano de los siglos XVIII-XX. Una crónica tolerada de desmemoria procesual. Las obras de la serie “Estudio para determinaciones socio-territoriales” sugieren un modelo de urbanización a partir de un módulo articulable de diferentes formas. Tanto desde las obras bidimensionales como las intervenciones tridimensionales de sitio específico realizadas en diferentes lugares desde el año 2012. En diálogo con este proceso, las obras presentadas en el MAC-Lima, se perfilan como deconstrucciones de los esquemas constructivos citados, confrontando nociones de monumento, memoria y presente. La estructura pirámidal escalonada de 3 pisos (que acaso nos recuerda también jerarquías y estamentos sociales medievales o coloniales) también nos susurra contextualmente desde su estética en torno a las transformaciones urbanas del distrito de Barranco que la acoge (y rodea): aquella arquitectura patrimonial muchas veces en abandono y ruina, cuando aún todavía se la encuentra porque la especulación inmobiliaria ha empujado al distrito con la gran cantidad de edificaciones nuevas a una gentrificación imparable. Esta pirámide, desde sus materiales propios de un escenario de construcción, nos plantea un proceso no acabado pero suspendido… y en perspectiva, sin visos de conclusión. Su imagen externa cubre un interior hueco -como una carpa de circo- generando dentro un espacio de uso, para activaciones específicas. La pirámide como estructura inacabada, busca un sentido y función: aquí un mundo de posibilidades y desafíos. Adyacente a las estructuras metálicas de éstetica industrial del museo, la pirámide genera un curioso contrapunto aparente entre dos mundos y dos éticas diferentes y hasta opuestas por el alto contraste, pero en el caso peruano más cerca una de la otra: en implícita interdependencia (como que no hay amo si no hay esclavo) como reproduciendo en el paisaje la dialéctica de inequidades que corresponde con las hondas brechas sociales, económicas, económicas, educativas, sexuales y culturales, entre otras… existentes y conviviendo simultáneamente en la ciudad.

Carlos León-Xjimenez Kassel, agosto del 2017


http://www.maclima.pe/?exposiciones=atopia


















LA GRAVEDAD LOCAL

Muestra en la galería 80M2/Livia Benavides


El mapa es un garabato. Cada época es un relato distinto escrito en el suelo y su uso nos habla de nuestra manera de construir lo colectivo. Oleadas de desobediencias se forman en el horizonte urbanizado de una manera orgánica e inevitable. Lógica y ley son ilusiones que surgen debajo de una fuerza mayor. La única regla parece ser la necesidad de pasar por encima de las reglas. Está claro que en esta dimensión el Estado no existe; es un padre ebrio e inmaduro que aparece cuando nadie lo ha llamado, mucho menos las reglas del mercado, estas ni siquiera son de la familia.



Mesa de negociaciones
madera, pintura, brea y arena
400 x 80 cm







Cuña de asfalto. 
brea y arena gruesa sobre baldosa hodráulica
8x5 mts aprox








La gravedad Local
tejas sobre parquet
medidas variables















Castillo prefabricado. 
Banner
320 x 120 cm








Memorial de Poncho Negro, que nadie sabe si sigue vivo.
Afiches sobre muro.
medidas variables



Abajo. Detalle. Poncho negro en su lecho al ser capturado




Suelo Vertical
3x3 mts
lona y arcilla







El título de la exposición es un juego con la palabra [gravedad]. Por un lado alude a las cosas difíciles que nos suceden, y al mismo tiempo a la fuerza que nos empuja hacia abajo, hacia la tierra. Trata principalmente sobre el territorio, su valor y su uso y sobre un reclamo histórico que se ve atravesado por utopías y por mesías.
Las utopías urbanas son aquellas que ofrecen un futuro mejor en un nuevo lugar. Los asentamientos humanos son utopías. Una utopía es un lugar ideal y los mesías quienes que te lo ofrecen, desde aquellos que lo hacen desinteresadamente, como Ernesto Sánchez Silva, Poncho Negro; hasta los traficantes actuales de tierras.
Más que la vivienda, es el uso del territorio, del suelo lo que nos da claves de nuestra conducta. Sintetiza la mayor parte de los problemas de nuestra sociedad. Vivimos en una tierra permanentemente apropiada desde el uso social que tuvo en el Incanato (con toda la complejidad que eso significa) y es justamente ahí de donde se pueden extraer las más sugestivas conclusiones sobre el poscolonialismo y la manera en que vivimos.
La vivienda como objeto aporta una información extra al territorio. Nos habla de los mínimos detalles que componen nuestras diferencias y de la fragilidad de aquel límite impuesto entre lo privado y lo público. Esto pasa mucho más en las viviendas informales que aquellas de la modernidad y del nuevo crecimiento en las que el mercado determina las reglas de comportamiento de las personas.
Las invasiones, por ejemplo, son un reclamo casi divino; una manera de recuperar la tierra que por derecho les pertenece a los desfavorecidos y ese modo de leerla es la que nos permite entender toda la energía que transforma el territorio. Hay un sistema, un mecanismo orgánico que ajusta las diferencias, las distancias y las injusticias a través de lo informal e ilegal.
En esta muestra las piezas se articulan en todo el espacio generando una sede que es a su vez una pieza; un falso templo. El uso crítico del espacio ha sido una herramienta habitual en mi trabajo, mediante el cual tomo consciencia del suelo específico que ocupo y de la arquitectura que le ha sido impuesta y este caso no ha sido la excepción.
  






FUEGO ETERNO

https://vimeo.com/188926370?utm_source=email&utm_medium=vimeo-cliptranscode-201504&utm_campaign=28749



CAMPO DESIGUAL / UNEVEN FIELD


Glasgow International. Marzo-Mayo 2016






Uneven Field is a large-scale public art installation that guarantee sparks a conversation about social inequality, territorial tendencies and a social order establish through urban structures in a determinist way. A pseudo football pitch is use as a symbolic platform to put in evidence how the difference between fans to this sport represent a deeper social issue very relevant to Glasgow in the shape of religious sectarianism and violence. This piece is not about football, but everything that surrounds it.

Through the edification of this football pitch like, irregular dimensions, two areas that are part of the same field but are divided as they has been imprinted in 2 different dimensions, giving the audience a telescope (or microscope) kind of experience.

The artist plough through out the installation layers of meaning and plant a number of symbolic details that expect the audience to interpret and recreate while engaging not just contemplating the work but interacting with its different possibilities.

(Español pendiente de traducción)




fotos: Bejoy Sanjeev, James Taylor y Santiago Roose